1. La bebida y comida.
• Mantener las medidas básicas de higiene personal (lavarse las manos antes y después de las comidas o después del ir al servicio siempre evitando secarlas con toallas ya usadas).
• Evitar el consumo de leche o derivados lácteos sin garantías (helados callejeros, quesos frescos, repostería, etc.).
• Consumir agua o líquidos embotellados de preferencia con burbujas o bien, desinfectar el agua destinada al consumo (ver purificación del agua). Rechazar agua embotellada que no tenga el precinto intacto. Las bebidas que se sirven calientes como el té o café no tienen ningún riesgo. Evitar zumos de fruta de fabricación artesana.
• Evitar los cubitos de hielo que no hayan sido preparados con agua potable.
• Evitar los alimentos crudos o poco cocinados (pescado en adobo, mayonesa casera, salsas, etc.). Recordar la máxima de "cocínelo, pélelo o de lo contrario déjelo". Evitar consumir alimentos preparados con varias horas de antelación.
• Rechazar fruta ya pelada o con la piel o cáscara en mal estado.
• No consumir grandes cantidades de marisco o pescado.
2. El uso de vacunas.
• Actualmente no existe vacuna eficaz para prevenir la diarrea del viajero.
3. El uso de medicamentos sin acción antimicrobiana.
• No existe ningún medicamento que haya demostrado eficacia para la prevención de la diarrea. La loperamida fármaco de acción antiperistáltica, no es eficaz en la prevención de la diarrea del viajero; por el contrario, en tratamiento puede estar implicado en la aparición de efectos secundarios adversos.
• En cuanto al carbón vegetal no existen datos fiables sobre su utilidad en profilaxis.
4. El uso de profilaxis antimicrobiana.
• Ciertos antibióticos entre los que se incluye doxiciclina, trimetoprim solo o asociado a sulfametoxazol, fluorquinolonas, como ciprofloxacino y norfloxacino, pueden ser utilizados en la prevención de la diarrea únicamente en circunstancias especiales y bajo prescripción médica.
• Hay que tener en cuenta que el uso de este tipo de profilaxis puede dar una falsa sensación de seguridad que conduzca al descuido de medidas de higiene antes citadas con el consiguiente peligro de desarrollo de un cuadro diarreico.
• Todo ello, añadido al riesgo de reacciones adversas por el uso de antibióticos hace desaconsejable el uso de estos fármacos en la mayoría de los casos.